martes, 31 de enero de 2017

ESTAMOS BIEN

Llevo ya mucho queriendo escribir esta entrada, mucho redactándola en mi cabeza, planificando lo que te quiero contar... y ahora que por fin he decidido hacerlo, lo confieso, no sé qué decirte salvo que "ESTAMOS BIEN"

Y es verdad, estamos muy bien. Ni queriendo podríamos quejarnos.
La vida nos ha absorbido con uno de sus abrazos de oso: las tareas del cole, las actividades extraescolares, los cumples, los amigos, las nuevas obligaciones... un todo que nos llena, nos agota y, para qué mentirnos, también nos abruma.

Daniel... (ya no me deja llamarlo Duende porque dice que es demasiado mayor para eso), está estupendo. Ya tiene seis años y, aunque ha pasado más de la mitad de ellos entre hospitales, te juro que no se le nota nada. No hay secuelas ni dramas. Es un niño feliz, muy imaginativo y divertido.
Sí, siempre fue especial y no es porque sea mío, pero lo sigue siendo.
No hay nada que me guste más que verle sonreír, sobre todo cuando lo hace de esa forma traviesa que le marca con gracia el hoyuelo que tiene en la comisura del labio. De ya te digo que ese hoyuelo traerá a muchas y muchos de cabeza, nosotros sus padres incluidos. 
Ains, parece mentira lo fácil que me resulta ahora pensar en eso que antes nos hacía estremecer de lo poco halagüeño que era. Seguro que ya sabes de qué te hablo, ¿verdad? Sí, eso es, el futuro, maldito para unos y divino para otros.
Pero ya no, ahora nos asomamos a él con lo que podría definirse como ganas. Papá y yo tenemos ganas de ver qué nos depara, qué le tiene preparado a nuestro precioso Duende (perdón, a Daniel), jejeje. Eso es lo que más ansias tenemos de ver. Son tantas las preguntas que me gustaría responder a la de ya... esas cuestiones que nos hacemos las madres al mirar a nuestros hijos cuando están entretenidos y no se dan cuenta de que les espiamos: ¿Tendrá una vida plena? ¿Será tan feliz como lo es ahora? ¿Sufrirá? Buff, imposible no sentir un escalofrío.
Es lo malo que tiene el futuro, que nos deja con las ganas de saber. Todo llegará pero cuando tenga que hacerlo. Paciencia, que asco de palabra.

Como supondrás seguimos con revisiones y, aunque en uno de los últimos posts conté que el inmunólogo nos había comentado algo sobre el "alta", en la siguiente revisión ya nos dijeron que no, que había sido un descuido y hasta dentro de unos añitos eso no llegaría. No te vayas a disgustar que no pasa nada. Para nosotros no fue una noticia que nos pillara de susto porque ya nos parecía raro que todo hubiera pasado tan...¿rápido? En fin, sabemos de sobra que todavía nos queda camino por recorrer y que la amenaza del Monstruo nos acompaña como ya lo hacía Rum Rum y la Señora Ysi. Pero claro, estamos tan acostumbrados a ver su sombra, acechándonos, que no nos resulta nada complicado mirar para otro lado y seguir adelante con paso firme y una sonrisa en la cara.

Si es que parece mentira todo lo que hemos pasado...
Si te cuento todo esto no es porque quiera despedirme de ti, ni del blog, ni de mi vida pasada, simplemente es que siento la necesidad de explicar el motivo por el que ya no paso tanto por aquí. Pero, sobre todo, no quiero que te preocupes por Daniel y tengas la plena seguridad de que sigue genial.
Y gracias, muchísimas gracias por preguntar, por estar ahí, por tenernos en mente. 

ESTAMOS BIEN. Esa es la realidad, la única, la verdadera...

FELIZ, SIEMPRE FELIZ. 
DONA MÉDULA

PD: Que noooo, que no es una despedida, te prometo que algún día me pasaré por aquí, no vayas a dudar que seguiré escribiendo...
Al fin y al cabo no he hecho otra cosa últimamente, ya te conté que estaba inmersa en un proyecto editorial, una saga de fantasía juvenil nada más y nada menos. Así que, si quieres seguirme la pista, te invito a que te des una vuelta por la página de facebook de la saga (aquí), tienen instagram, twitter y de todo...tan solo tienes que buscar en tus redes #sagaimperia y seguro que me encuentras.